CUADERNOS 24

Ante el envejecimiento demográfico.

España se halla en el grupo de países del mundo con valores más altos en el indicador que refleja el mayor éxito social que cabe imaginar: la esperanza de vida.
Excluyendo a los países pequeños (de menos de 10 millones de habitantes), en los rankings aparece solo detrás de Japón e Italia. Según proyecciones recientes
publicadas por el Foro Económico Mundial, en apenas dos décadas podría superar a Japón en este indicador, convirtiéndose en el líder mundial en esperanza de
vida.

El aumento de la esperanza de vida (o si se prefiere, la creciente longevidad) es un logro conjunto de la sociedad —incluyendo en ella al sector mercantil y al tercer sector— y del Estado. Lo es de la sociedad, porque las familias y los individuos han adoptado hábitos y estilos de vida más saludables y responsables, mientras que una variedad de organizaciones e instituciones sociales —empresas y asociaciones de trabajadores, profesionales o creyentes en diversas ideas— han contribuido, a través de multitud de iniciativas y dispositivos, a mejorar las condiciones de vida de la población. Y lo es del Estado, porque ha organizado la
financiación y la provisión de medidas de seguridad y salud pública, así como de prestaciones sanitarias de calidad contrastada y eficaz funcionamiento que
cubren las demandas de salud y cuidados de la sociedad.

La creciente longevidad es uno de los dos determinantes clave de eso que conocemos como “envejecimiento de la población”. El otro es la caída de la fecundidad. La teoría de la revolución reproductiva ha ligado ambos factores al postular que a medida que aumenta la esperanza de vida, lo hace la eficiencia reproductiva
y, en consecuencia, las poblaciones ajustan la natalidad. Esta teoría explica convincentemente lo que ha ocurrido en las sociedades desarrolladas durante el
último siglo, grosso modo, y lo que está ocurriendo en las sociedades en desarrollo en las últimas décadas: el cambio en la composición por edades de la población
y la transformación de la pirámide demográfica en una especie de pilar cuyo fuste se va ensanchando hacia arriba.