POSICIONES 8 

Cataluña: a favor de la concordia.

Hay que partir de la premisa de que la disputa sobre el encaje de Cataluña en España no es un problema sólo catalán, sino un problema español.

La estructura territorial del Estado no es una cuestión que concierna exclusivamente a Cataluña, sino al conjunto de la nación española. En el trasfondo de la deriva soberanista se encuentra el reclamo de revisar en profundidad el artículo 2 de la Constitución Española, que proclama “la indisoluble unidad de la Nación Española”. No se puede ocultar la gravedad de la tensión existente, incluso en el interior de Cataluña, silenciando el problema o amenazando con posibles represalias. Hay que ser muy conscientes de que una confrontación y posible secesión no sería buena ni para Cataluña ni para el conjunto de España, por lo que es urgente iniciar un diálogo o una negociación que rehúya de las posiciones extremistas y busque acuerdos. El acuerdo como bien democrático.

Ni el independentismo que lidera el gobierno catalán ni el inmovilismo del gobierno español (que ha optado bien por no decir nada, bien por descalificar sin más la pretensión de soberanía) son las mejores actitudes para emprender una salida a la crisis territorial beneficiosa para todos.

Ante la situación creada, el Círculo Cívico de Opinión sostiene sin rodeos que la Constitución Española es el único marco desde el que es legítimo abordar la complejidad de la situación creada, buscando dentro de él posiciones conciliadoras. No obstante, considerar incuestionable la unidad de España no debería ser impedimento para que se debatieran cambios en la estructura territorial del Estado, aún cuando éstos requirieran modificaciones del mismo texto constitucional.

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2018-11-13T09:45:35+00:00