Circular de 18/06/2026:

El Gran Descarte

La dependencia: Problema básico del Estado del Bienestar en España

Hoy, casi 1,7 millones de personas están integradas en el sistema español de cuidados, lo que es un éxito… con paliativos. Porque la escasez crónica de recursos, la informalidad, el trabajo oculto de familiares y la problemática complejidad de su modelo de gestión están actuando de manera que las prestaciones no llegan a todos quienes las necesitan, llegan tarde y son insuficientes.

La necesidad de Cuidados de Larga Duración, lo que habitualmente denominamos “dependencia”, no sin incurrir en imprecisiones que convendría desterrar, es el principal reto del Estado del Bienestar en España. Los escasos recursos económicos, materiales y humanos destinados desde el inicio del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia (SAAD), tras la entrada en vigor de la Ley 39/2006 de 14 de diciembre, el 1 de enero de 2007, no han aumentado, al tiempo que las necesidades se han multiplicado. Dada la “compresión” de la población mayor hacia las edades más avanzadas, fenómeno demográfico menos mediático que el aumento general de la población de 65 y más años (pero más importante), esta situación no hará sino deteriorarse en el futuro si no se le pone un remedio integral en los próximos años.

En el futuro inmediato, la gran mayoría de las personas adultas que vivimos en España vamos a ser testigos (ya lo estamos siendo) de cómo las carencias mencionadas en este documento condicionan, a peor, la calidad de vida de nuestros familiares necesitados de cuidados, y de la pesada carga de un coste que seguirán asumiendo millones de hogares medios y, especialmente, menos favorecidos, que no pueden permitírselo, en forma de trabajo oculto de sus miembros, fundamentalmente las mujeres. Y, por causa del envejecimiento acelerado de la población en los próximos años, la proliferación de familias sin hijos y la despoblación que aísla a muchas personas mayores en sus domicilios rurales, lo que la sociedad y los hogares vienen soportando ya no va a ser menos pesado en ese futuro, sino más pesado todavía.

La consecuencia más grave de este proceso, a menos que se reconduzcan las cosas, será la exclusión de las personas más vulnerables debido a la tensión en el uso de los recursos y a los problemas de gestión de la cadena de cuidados que la escasez de recursos y su peculiar arquitectura de gestión, a su vez, provocan. Esta exclusión estructural del sistema de cuidados para las personas mayores y muy mayores, no deseada, pero real, interpela a las instituciones y al conjunto de la sociedad y obliga a reiterar que la escasez de recursos no puede comprometer la buena gestión de los cuidados de larga duración y que, en cualquier caso, no deben sufrirla las personas más vulnerables en la última etapa de su vida.

Consciente de la trascendencia del problema, el CÍRCULO CÍVICO DE OPINIÓN ha encargado al profesor José A. Herce, reconocido especialista, el trabajo que se ofrece en esta entrega de Cuadernos. El texto desgrana los aspectos más problemáticos del sistema español institucionalizado de apoyos a personas con necesidad de cuidados de larga duración, cuando se cumplen dos décadas desde su establecimiento por ley. Un capítulo final sistematiza las principales conclusiones y recomendaciones que se desprenden del documento.

ACCEDER AL CUADERNOS

CÍRCULO CÍVICO DE OPINIÓN
18 de junio, 2026
Síguenos en Twitter: @CCOpinion