Juan Francisco Fuentes: Cataluña y la izquierda

El País

Los nacionalismos tienen poco en común con la izquierda y el ala de esta más proclive al independentismo debe pensarse si por darse el gusto de acabar con el “régimen del 78” está dispuesta a ser cómplice de un suicidio asistido. No estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo estúpido y pueblerino. Juan Negrín, presidente del Gobierno de la Segunda República, expresó con estas palabras, en plena Guerra Civil, un sentimiento muy extendido entre las izquierdas españolas ante lo que consideraban abierta deslealtad de la Generalitat catalana hacia la República.

El presidente Azaña se mostró también profundamente dolido con el nacionalismo catalán por las, según él, “escandalosas pruebas de insolidaridad y despego, de hostilidad de chantajismo que la política catalana de estos meses ha dado frente a la República”. Así lo afirma en mayo de 1937 en una anotación en su diario en la que se lamenta del “despotismo personal, ejercido nominalmente por Companys, y en realidad por grupos irresponsables que se sirven de él”.