POSICIONES 29 

La investigación en España: Emergencia inaplazable

Los países ricos no investigan porque son ricos, son ricos por-que investigan. EE. UU. inició su predominio mundial cuando comenzó a atraer talento emigrante de Europa durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Hoy se estima que el 50% de su volumen económico deriva directamente de la inversión en cien-cia (3% del PIB). A modo de ejemplo y en términos estrictamente económi-cos, el proyecto Genoma Humano (1988-2003) descifrar los tres mil millones de letras químicas que com-ponen nuestro material genético exigió una gran inversión por parte de EE. UU. y otros países que, según dis-tintas estimaciones, generaron en tan solo diez años un impacto económico en torno a doscientas veces lo inverti-do, y creó más de trescientos mil pues-tos de trabajo.

Todo esto obviando las mejoras en el diagnóstico y tratamien-to de enfermedades cuyos primeros beneficiarios son los estadounidenses. La ciencia o se cuida o se muere. Investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) se encuentran en España en estado crítico y son precisas acciones urgentes para evitar su colapso. Nos hemos acercado a un punto de no retorno. O actuamos inmediatamente o habremos desperdiciado lo avanzado en décadas, perdiendo, además, una gran generación de jóvenes científicos en cuya formación se ha realizado una importante inversión y que actualmente se encuentra expatriada y comprometiendo seriamente el futuro de España. La investigación científica, al contrario que otras inversiones, no puede pararse o interrumpirse para ser retomada posteriormente sin consecuencias graves.

Por el contrario, requiere estabilidad y presupuesto continuado para garantizar su funcionamiento. No es razonable que mientras la renta per cápita española sea del orden del 93% del promedio de la UE 28, la inversión en I+D por habitante no alcance siquiera el 50%. Más que nunca la investigación precisa un marco institucional estable y previsible, que sea objeto de un gran pacto que permita a los agentes del sistema diseñar estrategias a medio y largo plazo más allá del cortoplacismo electoral.

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