POSICIONES 38 

Más niños y más familias

La crisis del coronavirus ha sometido a una de las más duras pruebas que se puedan imaginar a las principales instituciones de nuestra sociedad. Aunque es aún temprano para el balance, hay una institución que, según todos los indicios, no solo está resistiendo dignamente la prueba, sino que está demostrando ser rotundamente insustituible. Es la familia.

Las instituciones políticas, los mercados y las empresas, el sistema educativo, el sistema de protección social, todas estas instituciones se han mostrado tan imprescindibles como frágiles. Las familias se están confirmando como más imprescindibles que ninguna y no más frágiles que cualquiera de las demás. La solidaridad, los cuidados y el afecto en el entorno familiar no encuentran una alternativa completa en los sistemas de protección social más generosos. La comparación rigurosa de las cifras de mayores fallecidos en residencias y fallecidos en hogares valdría por sí sola como soporte de ese argumento.

El confinamiento y el teletrabajo han elevado de manera inusitada la intensidad convivencial y la presión emocional dentro de los hogares. Pero también han contribuido a extender la implicación en las responsabilidades domésticas a más miembros del hogar y a ampliar las interacciones con los que viven fuera de él. No parece que esta dura prueba de resistencia a la que se han sometido las familias se haya saldado con un aumento generalizado de conflictos y rupturas familiares. Los datos demoscópicos indican un afianzamiento del valor de las redes sociales primarias, las de familia y amistad principalmente.

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