CUADERNOS 19 

Populismo: qué, por qué, para qué.

El mundo político está cambiando hoy en varias direcciones y siguiendo pautas que hasta hace solo un lustro hubieran sido inimaginables. Hemos vuelto a la geopolítica, a la caída en autoritarismos de nuevo cuño en países que se encontraban en pleno proceso de democratización, incluso al temor de nuevas confrontaciones bélicas.

La globalización ya no se ve como un destino, sino como un proceso que puede deshacerse en parte, y el propio proceso de integración europea se ha convertido en una incógnita. Por otra parte, las nuevas tecnologías de la comunicación están produciendo cambios estructurales en el espacio público que nos permiten hablar de la entronización de eso que se presenta como la “política posverdad” o “posfáctica”.

Entre estas transformaciones, una de las que generan mayor preocupación es el refuerzo, cuando no la aparición, de partidos o actitudes populistas en la mayoría de las democracias avanzadas. Pudimos comprobarlo en la campaña electoral del Brexit y en el sorprendente éxito del candidato Donald Trump; también en su expansión en países donde hasta entonces su presencia era casi marginal.

Que, por ejemplo, el candidato de extrema derecha, Norbert Hofer, consiguiera rozar el 47% del voto en la segunda vuelta de las presidenciales austriacas es algo que hace un par de años hubiera resultado inconcebible; o que Marine Le Pen, líder del Frente Nacional francés, tenga opciones reales de alcanzar la Presidencia de Francia; o el refuerzo de opiniones de ese tipo en el espacio escandinavo o de los Países Bajos.

Este fenómeno está lejos de presentarse como un todo homogéneo, pero sí muestra muchos rasgos comunes y ofrece nuevos desafíos a los sistemas democráticos. Por todo lo anterior, el Círculo Cívico de Opinión se ha sentido interpelado por él para confrontarlo como uno de los objetos de su actividad.

Nuestro compromiso con lo público y la propia naturaleza del grupo nos exige una toma de 6 postura ante estos movimientos de la única forma en la que nos es posible, a través del análisis y la reflexión serena. Nos hallamos en un “momento populista” cuyas causas no están claras, ni mucho menos aún sus ulteriores pautas de evolución.

Como muestra el ejemplo de la propia España, donde su original modelo se encuentra en mutación permanente, no es fácil hacer previsiones. Sí puede llamarse la atención, sin embargo, sobre cuáles son sus consecuencias sobre el funcionamiento de la democracia, el aspecto más sensible de toda esta discusión.