POSICIONES 7 

Por un compromiso nacional de regeneración democrática.

La historia contemporánea de España puede entenderse como un flujo y reflujo con Europa y con lo mejor que ella representaba: las luces, la libertad, la ciencia, la modernidad. El mayor distanciamiento se produciría con la dictadura del general Franco, aliado de los fascistas derrotados en la guerra mundial, con una economía cerrada cuando la integración económica europea estaba ya en marcha, y con una cultura integrista cuando occidente caminaba en dirección opuesta. Pero si el franquismo fue en esos años la “gran divergencia” con Europa, la democracia nacida de la Constitución de 1978 iba a realizar la “gran convergencia”.

Así, en menos de 30 años los españoles conseguimos asentar una democracia estable, generar una economía de notable prosperidad y generalizar una de las sociedades más tolerantes y libres de todo el ámbito occidental. Al acabar el siglo XX España era, no ya otro país “normal”, sino incluso vanguardia en no pocos campos: fue la época del “milagro” español, que sucedió, casi sin solución de continuidad, a la “maldición” española.

Y, sin duda, los historiadores del futuro, cuando analicen los treinta primeros años de la democracia española concluirán que fue el periodo más brillante de la historia moderna de España y puede, incluso, que el periodo más brillante de la historia de la España contemporánea. Una opinión que no es patrimonio de las elites; hace apenas tres años nada menos que un 72% de los españoles creía todavía que, con todos sus posibles defectos e insuficiencias, la actual democracia constituye el período en que mejor ha estado nuestro país en su historia. Opinión que se extendía uniformemente por grupos de edad o de sexo por toda la sociedad española. Tenían razón.

DESCARGAR
DESCARGAR
2018-11-13T09:46:02+00:00