Santiago Muñoz Machado: Contra los bárbaros

El Mundo

Hay langosta de letrados». No recuerdo ahora si fue Quevedo o Torres de Villarroel el autor de esa delirante sentencia, pero no es preciso afinar más la cita. Quevedo los veía bajar, en Los Sueños, tan en tropel, a lomos de sus mulas, camino del infierno, que resultaba imposible a los demás condenados abrirse paso para llegar a su destino. Eran procesiones inacabables de leguleyos que habían dedicado la vida a confundir justiciables, enredar los problemas, crear pleitos o aplazar su solución, y animar la querulancia.