Ni héroes ni villanos

Juan Francisco Fuentes, El País.

Largo Caballero y Prieto son las últimas víctimas de la polarización maniquea del pasado. Si la memoria histórica no se estuviera convirtiendo en una limpieza de sangre, deberían tener un destacado en ella.

El polémico concepto de memoria histórica nos ha devuelto a los tiempos de la limpieza de sangre, con todos los riesgos que ello comporta, porque es muy difícil que un personaje histórico presente una ejecutoria irreprochable que le permita ingresar, en tacha alguna, en ese Parnaso democrático que al parecer se trata de crear.

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